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    El Orgullo LGTBIQ+ ya no es rentable: por qué las marcas abandonan el arcoíris

    Hasta hace nada, en junio todas las grandes marcas se teñían de arcoíris. En 2025 casi ninguna lo ha hecho, y el motivo dice mucho sobre cuáles son las verdaderas prioridades de estas corporaciones.
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    ¿Pero qué ha pasado, Disney? ¿Netflix? ¿Starbucks? Ya llegó junio, mes del Orgullo LGTBIQ+, y parece que los community managers de toooodas estas empresas se han ido de vacaciones antes de tiempo, porque prácticamente todos los logotipos multicolor que puedes ver en la miniatura del vídeo ya son cosa del pasado:

    Si hace un año esto era lo normal en la imagen pública de toda gran empresa, es decir, un dejarlo todo perdido de publicaciones, reivindicaciones y productos arcoíris durante un mes, este año la nueva normalidad acaba de hacerse oficial: todos recordaremos junio de 2025 como el mes en el que la defensa de los derechos LGTBI dejó de ser rentable.Botella de Listerine con los colores del Orgullo LGTBI

    ¿Sabes qué tienen en común Apple, Disney, Starbucks y todas las grandes corporaciones (y prácticamente todas las empresas de las que hablo en mi canal)? Escúchame bien porque ninguna otra web ni ningún otro canal de YouTube te lo va a decir de una forma más clara: para estas megacorporaciones dirigidas por hombres-máquina sin sentimientos, si algo deja de estar de moda, llámese BLACK LIVES MATTER, llámese CAMBIO CLIMÁTICO u ORGULLO LGTBI, el negocio deja de ser rentable: para estas liendres lo único que importa es ganar más cucufloros este trimestre que en el anterior, y todo lo que no sea eso es cuento, embuste y sinvergonzonería. Así que déjame que arregle la frase de antes: todos recordaremos junio de 2025 como el mes en el que la exaltación de la mercadotecnia LGTBI dejó de ser un negocio rentable.

    Pero que nadie se confunda. En España vamos a poder seguir viendo emocionantes desfiles de drag queens, campañas promocionales repletas de tolerancia y verbenas protagonizadas por lo más diverso del panorama musical español.

    Aquí, en Madrid, cuando se arma un importante sandungueo con la causa gay es en las Fiestas del Orgullo a finales de junio, entrañable efeméride en la que, durante unos días, uno puede celebrar la vida, la resiliencia y la tolerancia, cerveza en mano por el barrio de Chueca, en callejuelas inundadas de un aroma nutritivo de vejigas descargadas, mientras se esquiva el ir y venir de los rápidos riachuelos dorados de la libertad rumbo a un concierto o a una carrera de tacones. Todo eso va a seguir existiendo pero, recuerda mis palabras, la extinción ha comenzado.

    Las marcas dejan de cambiarse los logos por el mes del Orgullo

    En Estados Unidos, que son de ir más a lo grande, se reservan todo un mes. Igualito que con el mes de la historia negra. Dos meses, por cierto, que Google eliminó de su calendario en 2025. Pero no nos adelantemos, porque esa será la segunda parte del reportaje: la de la explicación de esta inaceptable agresión a toda la comunidad LGTBI que ha visto con asombro cómo, a día 8 de junio, apenas Mercedes y League of Legends eran algunos de los pocos nombres que habían seguido con la encomiable tradición de defender (durante un mes) los derechos LGTBI.

    Mercedes y League of Legends fueron algunas de las marcas que en 2025 siguieron cambiando temporalmente sus logos en apoyo a la comunidad LGTBIQ+
    Mercedes y League of Legends fueron algunas de las marcas que en 2025 siguieron cambiando temporalmente sus logos en apoyo a la comunidad LGTBIQ+.

    Pero tampoco nos volvamos locos, que se han cambiado la foto de perfil como el que se pone una pegatina de apoyo a los celíacos en la solapa, y han seguido con su vida. Nada que ver con las mastodónticas operaciones logísticas de otras empresas en la época dorada en la que apoyar la causa LGTBI era sinónimo de un inesperado plus en la cuenta de resultados del segundo trimestre.

    Que este delirio (¡NECESARIO Y JUSTO!) de embadurnar el planeta entero como un muestrario de Pantone sólo iba de hacer dinero ya se pudo intuir en 2023, cuando los medios se dieron cuenta de que, por lo que sea, en Oriente Medio a las empresas (y también a los equipos de fútbol) se les olvidaba cambiar el logo.

    Logos de marcas con bandera LGTBI en Occidente y sin ella en sus cuentas de Oriente Medio

    Navidad, rebajas, San Valentín, carnavales, vacaciones de Pascua, vacaciones de verano… ¿y junio? ¿Qué hacemos con junio? El huequecito en el calendario encajaba mejor que unas New Balance de 300 cucufloros, y allá que fueron, a la conquista del arcoíris con tal de sacarse un bonito extra vendiendo botellas de Absolut y galletas Oreo multicolor y, por supuesto, grandes corporaciones que, como Disney, no tenían ninguna vergüenza en animarnos a reforzar nuestro compromiso con la causa comprando algún trapito multicolor, una funda para el móvil o incluso acudiendo al desfile nocturno del Orgullo de Disneyland.

    ¿Qué es el pinkwashing?

    Se llama pinkwashing (o lavado rosa) a la estrategia de las empresas que se cuelgan la bandera LGTBI para mejorar su imagen y vender más, sin que eso se traduzca en un compromiso real con los derechos del colectivo. Y este artículo de 2024 de la revista masculina GQ resume muy bien el espíritu: “Las marcas que no caen en el pinkwashing y que podrás lucir con orgullo este 2024”. Es tan chabacano. Tan barato. Según GQ, hay empresas falsamente concienciadas con la causa, de las cuales hay que huir y, en vez de eso, procurar que el agua micelar que nos compremos sea la de Garnier, la de la pegatina multicolor, y de paso una correa de 100 cucufloros para el reloj de Apple, o una camiseta Diesel de 175 cucuflorazos. Diesel que, por cierto, tampoco ha cambiado su logo de Twitter este año, ¿pero cómo se atreven?

    Disney, Pfizer y el negocio del mes del Orgullo

    Antes he mencionado el desfile nocturno del Orgullo de Disneyland y veo obligatorio volver a él, porque pocas veces he visto un atropello de esta envergadura de cutrez y atraco a mano armada. Mira, por favor, la pompa y rimbombancia con la que Disney nos anunciaba el estreno de este maravilloso desfile nocturno del Orgullo (EVENTO CON BOLETO APARTE), una oportunidad perfecta para comprar más basura que no necesitas, disfrutar de un desfile que parece diseñado por LA ASOCIACIÓN DE AMIGOS DE LA TERCERA EDAD DEL AYUNTAMIENTO DE ALBAICÍN y de introducirte en el gaznate unas muy tolerantes calorías decoradas con los inclusivos colorantes de la diversidad. 160 cucufloros extra a añadir a la entrada base de Disneyland.

    Anuncio de Disney del desfile nocturno del Orgullo en Disneyland con entrada aparte

    ¿Y Disney piensa renunciar así por las buenas a esa tremenda inyección cucuflórica? Ni de flaaaay. Este año también se celebra el desfile, con entrada aún más cara y, eso sí, nula publicidad por parte de Disney: si nos vamos a su cuenta de Twitter, silencio de descampado. Es como si fuese una molestia, ¿no? Lo mismo con Pfizer, una de las empresas farmacéuticas más grandes del mundo.

    Mira qué bonito era el logo de Pfizer. Les preocupaba tanto el asunto que llevaban desde el año 2013 recordándonos a todos lo mucho que apoyan a la comunidad LGTBI, desde 2013 llenándose la boca con lo inclusivos y tolerantes que son en su empresa. Pero algo ha cambiado este año. Este año, silencio. Este año, grillos. Este año ya no toca. ¿Por qué?

    Mira lo que pasaba antes en junio en todas estas empresas y lo que pasa ahora.

    Empresas que antes cambiaban su logo por el Orgullo LGTBIQ+ y ya no lo hacen

    Y lo han hecho calladitos, sin notas de prensa ni tuits informativos.

    Pero reitero, por favor, que nadie se confunda, porque este asunto, por supuesto, va mucho más allá de empresas que han dejado de cambiar su imagen de perfil de Twitter. Ejemplo práctico: el desfile del Orgullo de Long Beach, California. Si comparamos qué empresas han dejado de financiarlo este año, veremos ausencias notables como la de Disney, McDonald’s o el banco Chase:

    Patrocinadores del Orgullo de Long Beach en 2024 y en 2025: Disney, McDonald's y Chase desaparecen

    El fin de la era woke en Estados Unidos

    ¿Qué ha cambiado? La primera parte de la respuesta la encontramos en la mismísima bandera LGTBI, y más concretamente en el color naranja de la tez de Donald Trump, el cual anunció, nada más llegar a la presidencia, el «fin de toda la cultura woke». ¿Sabes otra cosa que estas megacorporaciones tienen en común? Que necesitan llevarse bien con el Gobierno.

    Sí, la llegada de Naranjito lo ha puesto todo patas arriba. Vivimos en un mundo en el que, oh, sorpresa, las decisiones democráticas en realidad las ejercen lobbies, grupos de presión, y a las corporaciones les interesa llevarse bien con el Gobierno, porque eso se traduce en favores.

    En este formidable artículo de Forbes nos encontramos con una lista cronológica de todas las corporaciones que han retirado su apoyo a causas relacionadas con la diversidad. Curiosamente, fueron creciendo en número a medida que Donald Trump se perfilaba como ganador de las elecciones. Y sólo cuando fue nombrado presidente, las ratas más gordas de todas saltaron del barco:

    Donald Trump en un mitin sujetando una bandera LGTBI
    Donald Trump sujetando una bandera LGTBI.

    En enero de 2025, Meta anunció la suspensión de sus programas de diversidad, equidad e inclusión y, como primera y dolorosa prueba de que iban en serio, borraron de su app de mensajería los temas de colores ORGULLO y No Binario. Poco después, se sumaron más empresas como Amazon, Google o Disney.

    Aunque el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca (y la puesta en marcha de una batería de medidas que han levantado bastante polémica) ha acelerado las cosas, la retirada de apoyos a la causa LGTBI por parte de las empresas lleva cocinándose, al menos, dos años, que es más o menos cuando la gente empezó a denunciar que esto del PINKWASHING había dejado de ser algo cool.

    Pinkwashing, greenwashing y Black Lives Matter: el patrón se repite

    Internet nos ha vuelto tontos y lentos. A mí el primero. Pero no tanto como para no darnos cuenta de que esto de llenarlo todo de colores durante un mes era un engañabobos zafio. Un sacacuartos. También pasó con el llamado GREENWASHING, ya sabes, esa época gloriosa en la que CaixaBank salvó al mundo gracias a que lanzó la primera tarjeta de crédito 100% hecha de plástico reciclado, y todas las empresas se volvieron locas prometiendo plantar árboles si les comprabas sus productos.

    Pasó con el Black Lives Matter, va a pasar con el feminismo (¿te has preguntado por qué de repente ya nadie habla de fútbol femenino?) y está pasando con las reivindicaciones LGTBIQ: la prioridad número uno de este conglomerado de liendres que controla el mundo es ganarse las simpatías del público, y para ello van a abrazar todas las buenas causas para dejarnos bien claro lo nobles que son como empresa.

    Y no: nosotros, por respeto a nosotros mismos, no deberíamos favorecer a ninguna empresa que nos trate como a imbéciles. Es de sentido común no ser racista. Es de sentido común defender la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

    Volviendo a lo importante, a los tarros de vaselina más caros porque llevan un arcoíris en la tapa: cuando una empresa lanza una campaña para gritar a viva voz obviedades como que el cielo es azul o que todos deberíamos tener los mismos derechos independientemente de nuestra orientación sexual, lo primero que deberíamos hacer es sospechar de las verdaderas intenciones de dicha empresa. Es como lo de Klarna, ya sabes, ese invento tan útil que nos sirve para pagar sin intereses en cómodos plazos de tres meses y, por el camino, envenenarnos el cerebro de una manera que te explico en este otro resiliente, respetuoso, tolerante e inclusivo vídeo-reportaje que te recomiendo encarecidamente que consultes.

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