Mira con atención estos relojes de Naruto: ¿eres capaz de adivinar cuánto cuesta realmente este reloj Sharingan de Naruto y cuál es el LOCO beneficio que le está sacando un grupo de espabilados emprendedores a través de unas pocas publicaciones de Instagram y TikTok?

En este artículo (que también puedes consultar en vídeo), además de explicarte por qué jamás deberías comprar nada que veas anunciado en redes sociales, te voy a descubrir la verdad que muy poca gente conoce sobre cómo funciona el dropshipping 2.0.
¿Sabes qué se esconde detrás de esta avalancha de productos de pésima calidad? Pues lo que hay son plataformas privadas que te enseñan cómo hacer que tu lámpara linterna se viralice y que te animan a que les infles los precios a los productos; también hay cursos que cuestan miles de euros y que no sirven para nada, muchísima gente furiosa que dice sentirse estafada y, por supuesto, gurús, demasiados gurús con muchísimos Lamborghinis y ninguna vergüenza.
La estafa del reloj Sharingan de Naruto de UchihaNoctis
Pero antes, te pido que mires con atención este reloj de Naruto que, según esta cuenta de Instagram, fabrica un tierno abuelito que ha renunciado a su jubilación con tal de perseguir su sueño. Pero hay un problema: el abuelito sólo recibe odio por parte de la gente.
Una dura historia de superación en la que un buen hijo busca apoyar a su honrado padre relojero, mientras este tiene que soportar cómo las liendres de internet le dicen que sus relojes de Naruto son asquerosos. Un hombre que ha sido acosado pero que no se ha rendido y que, atención porque aquí viene la parte loca de la historia, con esfuerzo y tesón ha ido logrando cumplir su sueño.
Como podemos ver en los comentarios (accesibles en el vídeo que acompaña a este reportaje), hay bastantes interesados en hacerse con una de estas delicadísimas piezas de orfebrería. Y si hacemos clic en el enlace del perfil de Instagram llegaremos a una web en la que podemos comprar una de sus piezas por 72 cucufloros. Y esto no es todo: los relojes están teniendo tanto éxito que muchas tiendas online, como Anime House, están comprándole al padre sus hermosas creaciones para venderlas, atención, por la entrañable suma de 113 cucuflorazos. ¡Especuladores! ¡Sinvergüenzas!
Bueno, basta. Evidentemente, nada de lo que te acabo de contar es cierto. Nada, salvo los precios, claro. Mira, en este vídeo el padre ha rejuvenecido 20 años y ahora es calvo. Y el hijo a veces es un rubio de las juventudes arias, y otras un barbas con greñas. Vete a TikTok y busca “reloj Naruto Sharingan” y verás que hay casi más gente vendiendo estos relojes que capítulos existen de Naruto.
Después de cinco minutos de investigación usando el traductor de Google, me encuentro con la página del fabricante real, Guangzhou Bosally Watch, chinos, por supuesto, y el reloj, disponible a un precio de….
Antes de decirte cuánto cuesta el reloj en su tienda original, déjame explicarte qué está pasando aquí; necesito ponerte en contexto, por favor. Mira, por ejemplo, esta web: se llama Dropea y es una plataforma privada con miles de productos listos para ser vendidos por ti si eres miembro del grupo.

En cada producto puedes ver el precio que tendrás que pagar para comprar, por ejemplo, este champú en seco, el precio del envío y, atención, incluso el precio al que esta plataforma te sugiere que lo vendas. La unidad te cuesta tres cucufloros de nada y te recomiendan venderla por 40. No está mal, ¿no?

Pero hay un problema: con una simple búsqueda rápida en Google me he encontrado con una tienda española que vende el mismo champú a 2,45 euros. ¿Estoy diciendo con esto que los responsables de Dropea, que ya les cobran a sus miembros una comisión por cada producto vendido, les están vendiendo a sus miembros un inventario más caro?

Pues sí.
Sobre Dropea y la montaña de nuevos intermediarios que han aparecido con el dropshipping 2.0 hablaré un poquito más adelante, porque esa es la guinda, los fuegos artificiales locos del final de este reportaje. A ver, el reloj de Naruto cuesta 25 euros en Alibaba. Es una web de venta al por mayor, sí, pero como puedes ver, existe la posibilidad de comprar sólo uno. Y si miramos el resto de colecciones del mismo fabricante, es bastante sencillo imaginar que este reloj apenas costará 4 o 5 euros de fabricar.
Pero espera, porque aún no te he contado lo jugoso. Resulta que el reloj de Naruto no está disponible en el catálogo de productos de la plataforma que te acabo de enseñar. ¿Por qué? Mira, para que entiendas realmente lo que está pasando aquí necesito ponerte en contexto:
¿Sigue mereciendo la pena hacer dropshipping?
Esta es la evolución de las búsquedas de la palabra “dropshipping” en Google:

Este modelo de comercio electrónico, perdón, esta lacra que es el dropshipping lleva más de 10 años entre nosotros y se resume en que cualquiera, como por ejemplo Manolito64, puede vender productos a todo el mundo sin tener que mantener inventario. Si el comercio mundial fuese una pirámide, aquí abajo están los clientes comprando productos, en medio la tienda, y arriba el proveedor y el fabricante.

Antes, hacer dropshipping consistía en que Manolito64 reemplazaba a la tienda: se abría una web de lámparas, Lámparas Manolito, conseguía que la gente visitase su web mediante un buen posicionamiento en Google para palabras como “comprar lámpara” (o gastándose cientos o miles de euros en anuncios de Facebook para gente interesada en lámparas) y, ya en la web, alguien le compraba una lámpara a Manolito, y este simplemente lo que hacía era comprarla barata en AliExpress para enviársela al comprador de Lámparas Manolito por 5 o 6 veces su precio original.
Y esto, aunque sigue existiendo (también para productos de Amazon), ha cambiado por completo. Aunque muchos lo creían muerto, el dropshipping ha vuelto más fuerte que nunca por culpa de tres factores:
Factor 1: Instagram y TikTok, el nuevo escaparate del dropshipping
El éxito del formato corto de las stories, reels y shorts ha hecho que los dropshippers se hayan encontrado con el mejor escaparate posible de la historia, uno que vive en el bolsillo de todos los ciudadanos del mundo y que es completamente gratuito. Mira cómo de contaminado tengo mi algoritmo de Instagram. En cuanto muestres interés por algún producto, en cuanto hagas clic en alguno de estos letreros de “más información”, “saber más” y similares, tu algoritmo será igual que el mío, y tendrás la oportunidad de ver maravillas como este producto venido del futuro, esta gloriosa linterna, lámpara, ventilador, altavoz, brújula, cargador de teléfono. La lámpara es una locura y, como nos dice la muy sofisticada voz en español, si no la compras, te vas a arrepentir.

Pinchamos en COMPRAR AHORA y nos encontramos con la ya clásica cuenta atrás falsa que siempre se resetea con cada visita, y con un módico precio de 70 dólares, y mucho cuidado aquí porque si no compramos la lámpara linterna ya o en las próximas siete horas, volverá a su precio original de 140 cucufloros. Mira, entro al mismo enlace desde otro navegador, y la cuenta atrás vuelve a resetearse. Cada vez que refrescas la página aparece una cuenta atrás nueva aleatoria.
Mira, te voy a enseñar un truco para que no te tomen el pelo a la hora de comprar cosas por internet. Si ya has visto mi GUÍA ESPECIAL PARA COMPRAR ONLINE ya lo conocerás: hacemos una captura de pantalla de la lámpara, nos vamos a Google, buscamos por imagen y PUM, aquí la tenemos. ¿A ocho euros? ¡No! A seis cucufloros. Y es la misma lámpara, mira, tiene hasta las mismas imágenes promocionales:

Incluso yo, que no soy nadie, tengo varios tiktoks con millones de visitas. A poco que hagas cuatro cosas bien, vas a tener vídeos con mucha visibilidad, y los dropshippers se han dado cuenta de que esta es una forma maravillosa de vender basura importada de China.
Factor 2: historias falsas para venderte cualquier cosa
Lo importante ya no es que el producto sea el mejor, sino que tu relato sea el mejor. Os lo he demostrado al principio con la historia falsa del reloj de Naruto. Los dropshippers ahora se dedican a estudiar persuasión y economía conductual para fabricar un storytelling 100% falso que haga que la gente se quede viendo su vídeo anuncio. Así lo explica una de las empleadas de la plataforma que te he mostrado antes.
Y no siempre tiene que ser una historia. Basta con un elemento novedoso, algo que rompa la rutina de tu scroll y que te haga querer seguir viendo ese vídeo.

Factor 3: los niños ya quieren ser dropshippers
Igual que ha pasado con influencers, streamers, youtubers o traders, el dropshipping ya no es algo minoritario. Los niños ya no quieren ser astronautas ni futbolistas, quieren ser Ibai o Rubius. Quieren que Nike les patrocine las publicaciones de Instagram, quieren vivir en una hamaca de Bali haciendo swing trading de Dogecoin o vendiendo lámparas-linternas-altavoz-brújulas a golpe de clic mientras chillean en una playa de Tailandia.
Si de algo andamos sobrados desde que comenzó la pandemia de COVID es de gurús. Tenemos gurús de prácticamente cualquier cosa: gurús de masculinidad, gurús de trading, de vida sana, de venta en Amazon y, por supuesto, de dropshipping. Y estos gurús vienen con un regalo envenenado bajo el brazo. Hay decenas, cientos, pero te pondré de ejemplo a uno: Kike GTR, un joven residente en Andorra que, como puedes ver en el vídeo del principio de este reportaje, cuenta con una legión de fans que se dedican a empapelar internet con hermosos calificativos dirigidos al bueno de Kike GTR, pobre hombre, que lo único que ha hecho es coleccionar deportivos y compartir con sus fans los éxitos de sus alumnos.
¿Te acuerdas de la pirámide de antes? Pues esto de que ahora los niños quieran ser de mayores dropshippers ha hecho posible la creación de un intermediario más.

Dropea te almacena los productos a cambio de una comisión por cada venta y Kike, bueno, Kike te cobra 2.000 CUCUFLONDRIOS por un curso de 100 horas de vídeos que más o menos te contarán lo que yo te estoy contando gratis y también tiene un almacén para tu inventario de productos basura (o eso dicen) que, pasado el primer año, te costará 160 cucufloros al mes. Oye, ¿y si me da pereza pensar cómo hacer las stories y los vídeos de Instagram? No pasa nada, metemos a otro intermediario más: agencias de publicidad especializadas en dropshippers como esta.
Cómo ganar dinero usando el traductor de Google
¿No te das cuenta? La sociedad se nos ha llenado de fans de El lobo de Wall Street (fans, por cierto, que se olvidan de cómo acabó la película), está todo tan repleto de ambiciosos emprendedores, de vidas alternativas fáciles de conseguir a cambio de un curso, de una cuota mensual, de una mentoría… Mira este personaje que me acabo de encontrar en Instagram: me dice que si me quedo viendo su vídeo de tres minutos va a enseñarme GRATIS cómo ha logrado cambiar su vida gracias al traductor de Google. ¿Perdona?

¿Sí? ¿De verdad? Mentira número 1: el vídeo no dura tres minutos. Como está estratégicamente incrustado en su web para que no sea posible avanzar, me lo he descargado haciendo magia y el vídeo dura más de media hora, papu. En marketing esto se llama hacer un embudo de ventas: un mecanismo psicológico ampliamente estudiado que, de nuevo, mediante un relato poderoso, persuasivo y empático, busca conmoverte y que, al final de la historia, veas del todo lógico abrir la cartera y sacar a pasear los cucufloros.
La primera mitad del vídeo se la pasa diciendo cosas que ya sabes: que tu vida es miserable y que, si le haces caso, la puedes cambiar con el traductor de Google (RISAS). En la segunda mitad del vídeo nos empieza a hablar de no sé qué hacker ruso que conoció y que le habló de una herramienta para copiar otros embudos de venta.
Ahora resulta que necesitamos una herramienta extra de la que no se nos habló al principio del vídeo, en una época lejana que ahora se nos presenta extraña, obtusa, y en la que nos prometieron que el vídeo duraba tres minutos. El plan maestro es usar esta misteriosa herramienta para encontrar los embudos de ventas que mejor están funcionando, traducirlos al español con Google y empezar a mirar concesionarios de Lamborghinis.

Y aquí viene la tercera mentira que, por supuesto, ya habrás adivinado: sólo cuando terminas de tragarte los 34 minutos de vídeo, sólo entonces, se desbloquea una web en la que vemos que la herramienta nos cuesta 67 cucufloros (pero rebajados de 444, oportunidad única, pero oye, aquí me falta algo, ¿dónde está la cuenta atrás fake? Quiero mi cuenta atrás).
Y todo esto fue a raíz de ver un reel de Instagram. Mira, aquí tienes a otra igual: misma historia, mismo “vídeo de tres minutos” que al final vuelve a durar, curiosamente, 34.

Todos siguen un patrón. Y lo mismo sucede con los influencers de trading y con los influencers de dropshipping. Antes, el mundo se dividía entre empresarios y clientes. Ahora, entremedias, ha aparecido una plaga de liendres convencidas de que son los más listos de la clase y que, por ello, tienen derecho a robarnos. Y, en cierto modo, les entiendo. Si vivimos en un mundo en el que triunfan cosas como Klarna o las tarjetas revolving, cosas como zapatillas horribles por 200 euros o pares de calcetines por 800 euros, ¿quién soy yo para decirle a esta gente que no intente ir a por el Lambo?
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Yo soy Tony, esto es TrendingTony y sólo te pido una cosa: ni se te ocurra comprar nada en redes sociales.
Preguntas frecuentes sobre el dropshipping
¿Qué es el dropshipping?
Es un modelo de venta online en el que la tienda no tiene stock: cuando alguien compra, la tienda hace el pedido al proveedor (normalmente en China) y este lo envía directamente al cliente. La tienda gana la diferencia entre lo que tú pagas y lo que le cuesta el producto.
¿Es legal el dropshipping?
Sí, el modelo en sí es legal. Lo que no lo es son las prácticas engañosas que lo acompañan a menudo: falsas cuentas atrás, descuentos inventados, reseñas falsas o historias inventadas para vender.
¿Cómo saber si un producto es de dropshipping?
Haz una captura del producto y búscala con la búsqueda por imagen de Google. Si aparece en AliExpress, Temu o Alibaba por una fracción del precio, es muy probable que sea dropshipping. Otras pistas: plazos de entrega de varias semanas, cuentas atrás que se reinician y webs sin datos claros de la empresa.
¿Qué hago si me han estafado comprando en redes sociales?
Guarda todas las pruebas (capturas, pedido, correos), reclama primero a la tienda y, si no responde, pide la devolución del cargo a tu banco o a PayPal. También puedes denunciarlo ante las autoridades de consumo.
